El conocimiento científico y su relación
con el método didáctico.
¿Cómo se construye el conocimiento
científico?
La
construcción del conocimiento de acuerdo con la corriente filosófica del
empirismo afirma que: el sujeto cognoscente a través de sus órganos sensoriales
recibe un conjunto de sensaciones que se
traducen a experiencias al estar en contacto con diversas situaciones o
entornos. Por lo tanto, el desarrollo del conocimiento implica una experiencia
la cual se guarda en el interior del cerebro del sujeto (memoria) como una
representación mental.
Por
otro lado, se tiene también el enfoque de la corriente filosófica racionalista
la cual menciona que, el desarrollo del conocimiento es producto de la razón,
es decir, el sujeto cognoscente construye y genera pensamientos que se
convierten en ideas simples y compuestas, las cuales permiten al sujeto
cognoscente ponerse en contacto con los objetos y personas en su medio
ambiente. y es así como, de acuerdo con lo anterior, se puede mencionar que el
desarrollo intelectual del estudiantes está sujeto a las experiencias
personales y al uso de la razón (inducción, deducción y analogía) que el propio sujeto utiliza al ponerse en
contacto con los planes y programas de estudio en una institución educativa.
El
positivismo es una corriente filosófica que desde 1840 ha influido de manera
importante en la construcción del conocimiento y en la elaboración y selección
de los contenidos académicos que se integran en los planes y programas de
estudio, sus representantes como Francis Bacón (1561-1626) y los empiristas
ingleses (John Locke y David Hume)
establecieron que la base o fundamento del conocimiento es la experiencia, por
lo que August Comte en 1840, introdujo el término “positivista”, término que
estuvo muy de moda en México por Gabino Barreda del año de 1850 a 1920 (época
de Juárez y Porfirio Díaz)
Comte
(1850) intentaba enfatizar cualquier pretensión metafísica o teológica en
cuanto a que ningún tipo de experiencia aprendida por vía no sensorial pudiera
servir de base a un conocimiento válido.
Fue
este deseo de liberar al pensamiento científico de las certezas dogmáticas que
la humanidad acarreaba desde los fenicios, egipcios y griegos, más de 4000 años
en donde imperaban las fuerzas invisibles, y poco la razón humana en la
resolución de problemas prácticos.
Recordemos,
que el hombre desde la antigüedad, tuvo necesidad de observar de forma
sistemática, los ciclos de los eventos naturales que se manifestaban en su
alrededor.
Por
ejemplo, se dio cuenta de que la lluvia y el agua eran factores muy importantes
que permitían al hombre y a su grupo, obtener alimento como fuera posible.
El
hombre primitivo se percató en un momento determinado, de que la naturaleza le
proporcionaba una gran parte todo lo que se necesitaba para su alimentación y
con ello lograba sostener su sobrevivencia. Advierte que esto es posible, pero
desconoce las razones que imperan en los fenómenos naturales.
En
un momento determinado, el hombre primitivo advierte, es decir, se da cuenta
que los árboles y los animales existen independientemente de la voluntad del
hombre.
¿Cómo
se explicaba el hombre primitivo éstos fenómenos o hechos?
Reconozcamos,
que el hombre primitivo no explicaba lo que veía o sentía, sólo lo
experimentaba, sin intenciones de querer explicar los fenómenos, o lo que
sucedía a su alrededor.
Por
ejemplo, el hombre veía caer la lluvia, el oleaje del mar, el flujo de agua en
los ríos, y en ningún momento trataba de procurar o preocuparse por dar
explicaciones a estos fenómenos.
Como
puede apreciarse en lo anterior, el hombre primitivo no era capaz de reconocer
semejanzas o diferencias entre las partes de los fenómenos, sólo existían, ahí
estaban, frente a él, dispuestos a ser usadas por el hombre.
El
hombre observa lo que está a su alrededor, no intenta de golpe o en primera
instancia, explicar lo que observa, sólo presencia lo que está ahí.
Los
objetos y fenómenos se suceden, como presencias frente al hombre, sin
pretensión alguna, más poco a poco el hombre va asociando ideas, características
que va obteniendo de cierta explicación a lo que sucede en su entorno.
Comienza
con la explicación de tipo mágica, o mitológica, pero no científica, porque la
explicación científica no fue, ni ha sido, la primera forma que ha empleado el
hombre para encontrar las causas y orígenes de los sucesos o fenómenos
naturales.
Por
ello es que la ciencia, tal como la conocemos hoy en día, no es la primera o
única forma de explicación que ha dado el hombre para comprender los fenómenos
que se suceden en su interior y en el exterior.
Entonces el hombre a lo
largo de su historia, ha venido acumulando experiencias. Éstas no se dan de un
día para otro, sino que requieren de periodo de tiempo, a veces, sumamente
prolongados.
Mientras
los fenómenos naturales se explicaron por fuerzas sobrenaturales, no había
mayor problema, la explicación estada dada por causa de los dioses que actuaban
como fuerzas invisibles sin que los hombres pudieran intervenir en sus
destinos.
La
ciencia a través de los instrumentos que utiliza, intenta dar sentido a los
fenómenos que estudia, es una fuerza que la hace avanzar, la hizo nacer: el porqué, es decir, intenta encontrar
las razones a través de leyes naturales del comportamiento de los fenómenos
naturales. Por qué existe la vida, el aire, el agua, el fuego, los sismos, los
maremotos, las tormentas, etc.
Junto
con la magia, la mitología y la religión, la ciencia es una forma de explicar
el porqué de las cosas, es decir, porqué suceden, cuándo suceden, y cómo
suceden y para qué suceden y quién hace que sucedan.
La
ventaja que tiene la ciencia sobre la religión, la magia y los mitos, es que
mientras que estas explican las cosas de una manera determinada y contundente, y sin razones que permitan la
comprensión humana, la ciencia en lo contrario da suficientes argumentos
provenientes de las observaciones sistemáticas y de datos empíricos recogidos
de los fenómenos.
Actualmente
estas prácticas sobre las explicaciones de los fenómenos naturales están
vigentes en nuestra sociedad actual. Los problemas naturales y sociales se
intentan aclarar a través de
explicaciones desde la religión, la magia, el mito y la ciencia.
Por
ello, no hay que olvidar que la ciencia es una posibilidad de explicar lo que
existe en la realidad, es una forma de responder a las interrogantes que el
hombre se ha planteado a lo largo de la historia con respecto a los fenómenos
naturales y sociales.
Y
para ello, habrá que reconocer de igual manera desde la lógica de la ciencia, a
una pregunta le suceden no una, sino varias respuestas.
En
su caso, la religión, si es el caso de dar explicación sobre un fenómeno, tiene
todo resuelto cómodamente: todo le atribuye a Dios, quien todo lo puede, o
bien, todo es voluntad del Todopoderoso.
Por
su parte, la ciencia es un constante preguntarse y responderse, es decir, esta
siempre presenta la dialéctica, en el análisis y comprensión de los fenómenos
naturales y sociales.
La magia, el mito y la religión
también formulan y tienen respuestas. La diferencia está en la lógica, es
decir, en las leyes que dirigen al pensamiento humano, y que se emplea, tanto
para preguntar, como para responder a las preguntas construidas.
Y en
esta lógica está la diferencia entre aceptar o rechazar un suceso o hecho que
sucede en determinado lugar.
Por
lo tanto, cabe hacerse la pregunta siguiente: ¿Qué nos permite la ciencia o
investigación científica?
Nos
permite acercarnos al conocimiento de la realidad, es decir, a una parcela desde una aproximación sistemática de la
misma.
Conocer
significa averiguar, indagar, investigar, urgir, para el ejercicio de las
facultades del pensamiento básico y superior, que posee el hombre, para poder
cuestionar a la naturaleza sobre las cualidades, las relaciones de semejanzas y
diferencias entre las cosas u objetos de conocimiento.
¿Cómo
podemos acercarnos a los fenómenos que ocurren en nuestro entorno?
A
través de la perspectiva científica, es decir, utilizando el método científico,
ya que solo de esta manera, al utilizar
un método podemos lograr llegar a comprender un objeto de conocimiento.
El método, es
el camino, es la vía que se orienta a la consecución de determinados objetivos
o metas. Intenta buscar, sistemáticamente las soluciones a los problemas que
suceden en la naturaleza.
Debemos
de investigar que hay detrás de todo fenómeno. Y así, proponer alternativas de
solución a los problemas sociales y personales.
En
el caso de la educación, se cuenta con la investigación cualitativa (método
inductivo) y cuantitativa (método deductivo), una utiliza el enfoque del
positivismo lógico, el experimento y el análisis estadístico para encontrar la
solución a los problemas. Por otro lado, está el estudio de casos, la
investigación acción y la investigación participativa para desarrollar y
diseñar proyectos educativos que permitan mejorar los problemas que se
encuentran en la educación.
Como
podemos apreciar, el pensamiento positivista ha influido también en los
estudios de historia, teología, ética y educación. En su aplicación a las
ciencias sociales, sin embargo, por lo común se admite que el positivismo
implica dos postulados estrechamente relacionados.
El
primero, es que los objetivos, los conceptos y los métodos de las ciencias
naturales son aplicables a las indagaciones científico-sociales.
El
segundo es la convicción de que el modelo de explicación utilizado en las
ciencias naturales, proporcionan las normas lógicas en base a las cuales pueden
valorarse las explicitaciones dadas por las ciencias sociales.
Por
eso, muchas interpretaciones positivistas de la teoría educativa y la investigación
educativa, propugnan estrategias de investigación en la lógica y la metodología
de las ciencias naturales. Por ejemplo un autor menciona que:
La
construcción de teorías educativas, en cuanto constituyen una actividad
racional, está sometida a las mismas normas que las instancias paradigmáticas
de teorización que encontramos en la ciencia. Y en cuanto no constituye una
actividad racional, supone una pérdida de tiempo pretensiosa y desdeñable.
La
ciencia, y sólo ella, proporciona una actitud científica neutral, porque sólo
ellas, suministra métodos que garantizan un conocimiento no contaminado por
preferencias subjetivas e inclinaciones ideológicas personales. Y puesto, que
tales métodos son uniformemente aplicables tanto a los fenómenos naturales,
como a los sociales, introduciendo en la educación conducirán a un cuerpo de
teoría educativa que nos revele lo que sucede realmente en los contextos
escolares, en vez de estipular lo que alguna otra persona cree que debería de
suceder.
Por
tanto, el desarrollo del conocimiento
supone un proceso de "elaboración" en el sentido que el alumno
selecciona y organiza las informaciones que le llegan por diferentes medios, el
profesor es solo un mediador entre la información y el alumno, ya que este
permite guiar al alumno para que se apropie de los contenidos académicos
pertinentes. El facilitador entre otros, estableciendo relaciones entre los
mismos.
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